25 de abril de 2011

el frío y los escalofríos

Esta madrugada fue helada, muy helada. ¿Y como no iba a serlo? si las letras se retorcían llorando la muerte de Gonzalo Rojas... Tan fuerte eran los sollozos, que me hicieron interrumpir este silencio.

Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío, y eso no necesita escribirse.





Nos letreamos a la vuelta del coma profundo
del cual no aprenderé la lección

3 comentarios:

maquina_jorquera dijo...

La verdad que no he cachado tanto de Gonzalo Rojas, pero lo poco que he leído ha sido bastante weno, provocador de emociones y voladuras de sesos...

Y es de esta forma, que termina ese camino, para dar paso a la bitácora de la capitana,
Buen viaje!!!

LiRio dijo...

oye no me robes a gonzalo rojas :P
...
y gracias, por todo
gracias totales! :)

Rodo Bastías dijo...

no conozco nada de nada de la obra de este maestro...los versos del post me dejaron con ganas de leer algo ¿qué me recomiendas??
salu2! lili!